Lagardère censura un cartel de Courrier International sobre Sarkozy

El grupo del "hermano" del Presidente, propietario de la cadena de kioskos Relay, pidió a sus kioskeros que escondieran un titular que calificaba a Nicolas Sarkozy de "gran enfermo".

El grupo Lagardère logró hacer algo aún más fuerte que Métrobus, empresa encargada de la publicidad de la RATP [empresa de transportes públicos de París]: en los kioskos Relay de todo el país, los empleados tuvieron que doblar la parte superior del cartel para que no apareciera el título sacrílego: "Visto desde Madrid, Sarkozy, este gran enfermo". Cuando la ridículez se une con la censura…

Esta originalidad tiene una explicación sencilla: Lagardère (propietario de la cadena Relay) no le dejo alternativa a la dirección del periódico: o todos los carteles iban a la basura, o tenían que aficharse doblados. Courrier International, que no quería perder todos sus gastos de promoción, prefirió doblarlos. Los carteles, de formato vertical, al contrario de los que censuró Métrobus (leer más abajo), pueden ser apreciados en 600 ejemplares en todos los Relay de Francia. ¡Pero la parte superior está escondida!

Grupo Lagardère, candidato a la compra de Courrier International

En un comunicado, la Asociación de Periodistas del semanal se muestra preocupada por estos dos casos de censura sucesivos. El de Lagardère cae aún peor, ya que el grupo -cuyo presidente Arnaud Lagardère se presentó un día como el "hermano" de Nicolas Sarkozy- acaba de presentar un proyecto para aumentar su participación en el capital del grupo Le Monde, que publica Courrier International. "Dicho comportamiento es un mal augurio sobre la independencia redaccional de los títulos de nuestro grupo, si [Lagardère] llega a ser mayoritario", escriben los periodistas.

El jueves por la tarde, Rue89 reveló que Métrobus, administrador de la publicidad de la RATP, decidió censurar un afiche del periódico Courrier International. ¿Imagen indecente? ¿Desmasiado violenta? No. Sólo un título de periódico sobre Nicolas Sarkozy, que firmaron nuestros compañeros españoles de El País, el cual una vez traducido, provocó sudores fríos a los encargados de la empresa independiente: "Visto desde Madrid, Sarkozy, este gran enfermo".

Título original: "Sarkozy, c'est fini"

En Courrier International, hace varias semanas los observadores de la prensa international sienten que el viento cambia de rumbo en torno a la popularidad del Presidente de la República. Artículos cada vez más críticos, editoriales ásperas, crónicas asesinas: tal como se ha producido su caída en los sondeos, la popularidad europea de Nicolas Sarkozy se hunde a lo largo de cada columna.

Para marcar esto, el semanal decide publicar en el número de este jueves, cuatro artículos muy severos, entre ellos el de Lluis Bassets, director adjunto de la redacción de El País. Un periodista respetado, de estilo incisivo, que el 14 de febrero pasado, bajo el título "Sarkozy, c'est fini", realiza el retrato de un Jefe de Estado enfermo. ¿Enfermo de qué? De un "ego hipertrofiado" que según el periodista, inscribe al recién elegido en el largo linaje de las patologías presidenciales de la Quinta República francesa:

"La enfermedad que sufre Sarkozy no tiene la gravedad del cáncer de próstata de Mitterrand, pero afecta a un órgano tan vital como es el ego, que sufre de una hipertrofia probablemente irreversible."

Como de costumbre, la redacción de Courrier International tuvo que pensar mucho para encontrar un título adecuado, y diferente del título original del artículo. Después de meditarlo, el artículo quedó como:

"Sarkozy, este gran enfermo" ("Sarkozy, ce grand malade") .

Considerando la calidad del artículo y de su autor, el título pasó a figurar en la portada:

"Visto desde Madrid: Sarkozy, este gran enfermo".

Dos versiones del mismo afiche rechazadas por Métrobus

Como suele hacerlo durante el año, Courrier International acompaña sus publicaciones con una campaña de publicidad en los buses y en el subte. El proyecto de cartel llega a las manos de Métrobus, administración publicitaria dela RATP, varios días antes de su difusión. El primer proyecto que presentaron es el siguiente:

Rechazo de Métrobus que pide una modificación del cartel. Asombro de Courrier Internacional, que intentando llegar a un compromiso, propone una segunda versión:

Métrobus lo rechaza de nuevo, sin dar una razón precisa. ¿Será el efecto Ryanair, caso en el que los abogados de Nicolas Sarkozy obtuvieron reparación ante los tribunales por atentado al derecho a la imagen? ¿O el efecto SMS, después de la denuncia por "falsificación y uso" que este último presentó contra el Nouvel Observateur?

Existe otro precedente en esta historia -en septiembre de 2006, cuando Nicolas Sarkozy sólo era candidato- que cuenta Libération. En el papel de ofensor se encuentra Télérama, que quería utilizar el mensaje irónico de un lector. Rechazo de Métrobus.

Para concluir su artículo, Lluis Bassets no dudó en establecer un inquietante paralelo sobre los hábitos públicos del hermoso reino de Francia.

"Pero ahí lo que ha conseguido deprime de nuevo a muchos franceses: ha puesto a la República a la altura del Principado de Mónaco."

La dirección de Métrobus, que cuenta con los grupos Delcaux y Publicis entre sus principales accionarios, no contestó a nuestros pedidos de reacción. Tampoco lo hizo Lagardère.

Traducido por Margaïd Quioc


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